domingo, 20 de septiembre de 2026
lunes, 24 de noviembre de 2025
Ocaso
Nada
Cuando el invierno me alcance
y el inminente crepúsculo anuncie la llegada de la oscuridad infinita
quiero que mis humildes huesos convertidos ya en cenizas
se unan donde mi corazón siempre estuvo:
en el Mar.
Sus intensas aguas azules se mezclarán con una vida intangible
azotada a veces por impetuosas tormentas de olas negras
otras, azules aguas mansas, cadenciosas, acompasadas
como si de una respiración profunda se tratara.
Lamiendo mis cabellos que saben a
Vientos del Norte.
Y cuando mis cenizas hayan alcanzado el horizonte
acaso ya en otros mundos
sonreiré por haber vivido, por haber sido
aun sin ser.
NaDa
lunes, 6 de abril de 2020
COVID 19
sábado, 15 de noviembre de 2014
HAINUWELE
(1988)
Chantal Maillard
sábado, 1 de febrero de 2014
miércoles, 29 de enero de 2014
domingo, 6 de octubre de 2013
"Cuando un amigo se va..."
domingo, 7 de julio de 2013
QUISIERA
martes, 4 de junio de 2013
LA POBREZA DEL RICO
"Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo.
Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:
“¿Que te pareció el viaje?” – preguntó el padre.
“Fue fantástico Papá!” – dijo el hijo
“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” – preguntó el padre
“¡Oh, sí!” – dijo el hijo
“Y… ¿que aprendiste?” – preguntó el padre
El hijo contestó:
“Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.”
“Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.”
“Que nosotros importamos lamparas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas.”
“Que nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio.”
“Tenemos un pequeño pedazo de tierra para vivir y ellos tienen campos que van más allá de nuestra vista.”
“Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos.”
“Nosotros cocinamos en estufa eléctrica…Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.”
“Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.”
“Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del valle, a los animales, a sus siembras, a su familia.”
“Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que conversan conmigo.”
El padre se quedó mudo… y su hijo agregó:
“¡Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!"
Paulo Coelho
viernes, 5 de abril de 2013
CORALES Y CARACOLAS
con besos ansiados
tenues susurros
y caricias de seda y nácar?
zarcillos de luna y plata
y te arrullas en mi calma
en un mar de aguas bravas?
corales, caracolas
perfume de olas blancas
todas mis playas.
domingo, 31 de marzo de 2013
EDÉN
Se dirigió hacia una cercana placita, donde pequeños tenderetes de artesanos con productos típicos de la zona, le aportaban colorido y singularidad a un espacio ya de por sí fascinante,
A pocos metros, un pequeño mirador atrajo su atención; se acercó, apoyó sus brazos sobre la barandilla que revelaba herrumbrosa el paso del tiempo y contempló la perfecta y finísima línea que separaba el infinito de un mar rebosante de azules.
Se sintió observada. Alguien se aproximaba hasta ella, atravesando la escasa distancia que les separaba, hasta situarse a su lado.
Vestía cazadora y pantalones de cuero. Anudado a su cuello, destacaba un peculiar pañuelo que habría cumplido su función durante la rodada. Sus botas, Milwaukee, aportaban al conjunto cierto aire de marcialidad que no dejaba indiferente a su paso.
-¿Acaso es tuyo el pura sangre que descansa al lado de la Iglesia? - la preguntó.
Ella le miró, perdiéndose en sus ojos. Sintiendo el calor de su sonrisa posarse en su piel, como si el tiempo diera un último giro antes de detenerse.
Y entonces, la voz de Héctor rompió el silencio del recuerdo, no como un desvío, sino como un hilo que la traía de vuelta:
—¡Marina!
El presente no irrumpió, se deslizó entre los bordes del recuerdo, como una sombra que avanza hasta el crespúsculo, dejando lo vivido en una calma nueva.
Ella sonrió, caminando hacia él, sin pesar, con la certeza de que lo vivido no se desvanece: se acomoda, se transforma, entre los pliegues del ahora.
NaDa.
domingo, 10 de marzo de 2013
LUPUS
domingo, 6 de enero de 2013
HONESTIDAD
—La planté y por más cuidado que puse nunca brotó nada de ella —explicó el pequeño.
El emperador siguió examinando las flores de los demás niños. Al cabo de un rato informó que había tomado una decisión.
lunes, 26 de noviembre de 2012
NADA DE TI
la continua presencia
de tu ausencia.
NaDa
domingo, 29 de julio de 2012
MAREA VIVA
miércoles, 4 de julio de 2012
HACIA EL OESTE
Ávida de olvido se sumergió en la tarde otoñal.
Un grueso jersey de cuello alto, unos jeans y una botas -expertas andarinas- completaban todo el atuendo sobre un cuerpo menudo y bien formado.
Caminaba pausadamente, permitiendo que el aroma a tierra mojada por la intermitente y finísima lluvia o el colorido de los árboles, cuyas hojas en decadencia anunciaban un cercano invierno, la evadieran de sus recuerdos.
Cruzó un pequeño puente de piedra bajo el que las aguas del río discurrían impetuosas y cantarinas hacia la desembocadura, como si presintieran la proximidad de su unión con un mar inmenso y poderoso. Entonces, como un eco lejano, volvió a su memoria una frase: "Cuando el rio se une con el mar nacen milagros".
Aunque intuía que no era realmente suya, la evocación la envolvió con la misma intensidad que el rumor del agua..
Agudizó sus sentidos para oír el leve chasquido que producían sus pisadas sobre el suelo alfombrado de hojas cobrizas y anaranjadas; paseó su mirada por las robustas cortezas grises de los árboles, escuchó el canto de las avecillas e imaginó que le daban la bienvenida a un mundo de hadas, el mismo mundo que le gustaba imaginar cuando era niña, mientras caminaba cogida de la mano de su padre y éste le contaba misteriosos cuentos de dragones, princesas y serpientes de siete cabezas.
Iba ascendiendo por la leve colina, despacio, pulsando el tiempo, con la determinación de quien espera el sublime instante del encuentro con lo desconocido, mientras su corazón se estremecía en una lucha, como si cada latido buscara un horizonte distinto, y el aire húmedo de la tarde le ofreciera un refugio invisible.
No hubo respuesta, solo el murmullo del río y el crujir de las hojas, como voces antiguas que la invitaban a perderse en lo eterno.
Y así siguió ascendiendo, consciente de que lo desconocido no era un destino, sino un instante suspendido en la memoria del tiempo. Al llegar a lo alto, cuando el río se entregaba al mar, comprendió que los milagros no eran promesas, sino instantes que se desvanecen como huellas en la arena.
NaDa
lunes, 10 de octubre de 2011
LA MAR DE OLVIDO
De nada le sirvió olvidar el olvido,
anular lo anulado, borrar lo que la goma
nunca borrara bien y ha quedado una mancha,
difuminada esencia de la cierta presencia.
Estuvo y fue.
Depositó su tacto sobre la superficie de una tibia memoria
porque no sirve nunca olvidar el olvido.
Que no se agita nunca y muere con nosotros.
domingo, 18 de septiembre de 2011
TE ME ACERCAS
domingo, 10 de abril de 2011
MIL GRACIAS
A todos.
domingo, 20 de marzo de 2011
HIERRO Y PIEL
De esta manera la máquina se convierte en una prolongación de quien la monta, o quien la monta, en una prolongación de la máquina, llegando a existir entre ambos una complicidad difícil de entender por personas ajenas a esta cultura.
Ambos, hierro y piel, explorarán por laberínticas curvas donde el placer de mecerse llegará a su grado máximo. Otras veces, sin embargo, pilotarán por infinitas rectas cuyo horizonte -violetarojoanaranjado- no querrán alcanzar, deseando que el tiempo pudiera detenerse para prolongar el momento intenso y único de la espectacular visión.
Y así, mientras rulo, la melena cubierta por el casco, excepto esas largas puntas que escapan para jugar con el viento, la mirada muy atenta, consciente de dónde estás y lo que llevas entre las manos, dominando la montura que muestra vanidosa sus faros como si de soles se tratara, o los cromados, relucientes espejos donde se reflejan diminutas partes de naturaleza que van cambiando de escenario a medida que rodamos por el asfalto, disfruto del personal y melódico rugido de sus escapes.
A veces siento la necesidad de gritar, así, sin más; sintiéndome libre, como un pura sangre, galopando sólo o en manada.
NaDa


















