Cuando abrí este pequeño espacio, no lo hice para hablar de mí. Ni de lo que me gusta, ni de lo que me atraviesa, aunque todo eso, inevitablemente, irá deslizándose entre líneas.
Lo hice por el simple placer de probar, de jugar, de tender palabras al sol. Como si de un tenderete de ropa blanca, expuesta a la brisa se tratara, confiando en que el viento las acaricie y la luz las revele.
Aquí quiero ir dejando pensamientos sueltos, ideas que se escapan, fragmentos de otros o propios. Textos que ondean al ritmo de lo que soy, lo que siento o lo que la vida me susurra.
Todo queda aquí, a la vista de aquéllos que quieran ojearlo.
NaDa